
Riiiiing.
Riiiiiiiiiiiiiiiiing.
- ¿Quién es?
- La felicidad. Vamos.
- Ah...esteeeee....no estoy lista, estoy en piyama. Espera que me visto y guardo un par de cosas en la cartera.
La felicidad sacó el paquete de cigarrillos y se prendió uno lentamente. Largó una bocanada de humo que cubrió todo de gris. Subió el volumen del iPod. Y se perdió en la calle, silbando bajito.
(Hapiness is a grey smoke.)

A ella le gusta pensar sobre los espacios que ocupa. Son cientos de miles. Y más.
Ocupó la baldosa donde le dijeron: "Querés ser mi novia?" durante 3 minutos. Al ratito le cedió el espacio a un nene que se rompía la cabeza, justo ahí. Ella le limpió la sangre con el pañuelito que llevaba siempre en el bolsillo, pero la baldosa se tiño de rojo para siempre.
Los espacios no tienen nombre, ni dueño. Pero uno los hace propios. Justo ayer se paró en la misma baldosa, mientras hacía la cola para ir a votar. Pasaron 20 años y reconoció ese espacio. Todavía sonaba el eco de un "Sí". Y más bajito pudo escuchar un "Gracias".
Hoy volvió con un pico y arrancó la baldosa con fuerza. Y se la metió en el corazón.
(Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del Universo.)

A veces le gustaba salir despeinada. Era un rapto de improvisación que la atacaba. Si era el último día de su vida, la muerte la agarraría con el pelo revuelto. Le gustaba eso. Era como jugar a la ruleta rusa pero con el peine.
Otras veces se peinaba con esmero, frente al espejo, cada pelo en su lugar. Quizás la muerte la agarraba en forma de terremoto, y moriría despeinada de todas formas.
A veces se hacía trenzas y guardaba en ellas las cosas más queridas, para llevarlas a la otra vida.
Con el pelo mojado, recién bañada, se quedaba largo rato esperando un final sensual.
Nunca se sabe con la muerte.
Por eso vivía jugando.
( sí, la muerte se fija en esos detalles cuando elige.)

La gente no sabe. Podes estar muriendo. Podes estar mas vivo que nunca. La gente que sabe?
No importa nada. Importa el todo. Y cada parte también.
Estamos vivos pero no conectamos. Estamos.
Un día tu vida cambia. Un día le cambiás la vida a alguien.
"El tiempo es efímero, el tiempo no existe" me dijiste, queriendo que ese momento no termine nunca.
El tiempo no es más que un mal chiste que me contaron un día. Y me reí, bastante.
(Y que nos queda entonces?)
(Edvard Munch, "Madonna", litografía)

Rockanrolla piensa que es fugaz, por lo tanto lo único permanente es el fucking cambio.
Rockanrolla vive reinventándose. A veces clausura algunos sectores de su vida por un tiempo, otras, deja libre los deseos que había olvidado en un rincón. Nada se pierde, todo se transforma y Rockanrolla eso lo sabe. A veces pasa el tiempo dando vueltas en los porqués de las cosas. No aprendió del todo el legado de su psicóloga: "Dejá de buscar el por qué a todo. Quizás nunca tengas la respuesta, y si la tenés, nunca vas a estar segura de que sea cierta" A Rockanrolla le gusta ir en contra de los preconceptos, de la lógica. Ama el absurdo. A esta altura, entendió que para apreciar algo, a veces hace falta no tenerlo. Aprendió que las cosas muchas veces se consiguen con esfuerzo y que si su vida está llena de fracasos es justamente por lo mucho que arriesgó. Aprendió que proyectar la proyecta. También aprendió que muchas veces se olvida lo que aprende, y tiene que volver a leer lo escrito, para aprender lo ya aprendido. Aprendió ante todo, que hay un futuro.
Y así fue que se dio cuenta que hay más libros por leer, más cuentos por contar, más historias por inventar, más amigos por querer, más dolores por llorar. Un hombre, un día, un lugar, un momento para recordar y un amor verdadero.
Y cuando Rockanrolla termine de escribir esto se va a dar cuenta que nunca aprendió nada. Y que bueno que es eso.
(lo imposible sólo tarda un poco más)

Me tiré en el sillón e imaginé como me gustaría estar viviendo este momento, este sol saliendo del rio. Me gustaría sentirme alegre, curiosa, feliz, viviendo cada instante con intensidad, confiando de nuevo en los sueños, capaz de luchar por lo que quiero, dándole la cara y entregándome al amor. Sí, esa es la persona que deseo y me gustaría ser y que de a ratos pareciera que quisiera meterse en mi vida y fusionarse conmigo misma.
Creo que el amor se renueva, que siempre estamos frente a algo que desconocemos, que nos trae miles de sorpresas, de nuevos momentos, de nuevas vivencias. El amor nos lleva siempre a algún lado, y nunca es el mismo. Laberintos, nubes, agujeros negros, arco iris. Nunca es el mismo.
Es el choque de dos planetas, es firmar el acuerdo de paz o ir a una triste guerra.
Corramos lo más rápido posible, pensás que lo vamos a lograr?
Toma mi mano, no me quiero separar, agarrala fuerte, más fuerte.
Algunas veces se nos hace difícil seguir corriendo, hacemos mucho para no parar, para no caernos con las piedras , para no tropezarnos más.
No me hagas rendir, no me quiero rendir.



(hay dias que pienso así, hay noches que sueño así)

Las cosas en la vida nunca son para siempre, el amor no es para siempre. La pasión dura casi nada. En la vida nada es para siempre, la felicidad no es para siempre, hasta la tristeza sólo dura un par de días. Nuestra niñez vence con los años, y nuestra adultez deja de serlo para transformarse en vejez. Las cosas van cambiando y es por eso que nada se mantiene como era en su comienzo. Nacemos, vivimos y morimos. Sonreímos y al rato lo dejamos de hacer. Lloramos, a veces pareciera que eternamente, pero paramos para secarnos las lágrimas. Hacemos dieta para luego engordar y engordamos para luego adelgazar. Un ramo de flores nos dura poco tiempo, la remera pierde su color original y las medias se nos rompen. La película que vemos a las dos horas termina y el canción que escucho de fondo en veinte segundos le dará lugar a la otra que viene atrás. La lapicera con la que escribo en un par de meses no lo va a hacer más y lo más seguro es que algunas de las personas que me rodean en un tiempo ya no estén más. La plantita que empecé a cultivar ganará altura, y le saldrá alguna flor. La persona que parecía ser la indicada para envejecer a mi lado no está más, o mejor dicho, envejeceremos cada uno por su lado. Aquel enojo que parecía que iba a ser para siempre hoy es un recuerdo. Nada en la vida dura para siempre, ni lo más barato ni lo más caro. Los sentimientos, las cosas esenciales se apagan y se estancan. Nada es para siempre, lamentablemente todo tiene una fecha de vencimiento. Pero el secreto está en no esperar ese fin, sino disfrutar de cada cosa teniendo en cuenta que no va a estar para siempre con nosotros, o que se convertirá en otra cosa.
(cuando terminarán los comienzos?)
Cerrando ciclos, cerrando círculos, cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
Todos estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante. Cerra puertas es crecer, es poder abrir otras puertas. Es como en la película "Los otros".
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Esos por qués que nunca tienen respuesta. Quizás habría que preguntarse por qué no? Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar, cambiar cosas de lugar.
La vida es para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca vas a desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, nada ni nadie es indispensable. Solo es costumbre, apego, necesidad.



No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
SOY
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